Estos 3 simples pasos me ayudaron a triplicar mis ingresos en un mes

“En ocasiones son los cambios más pequeños y sutiles los que hacen una gran diferencia”.

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En ocasiones, tanto los emprendedores, los líderes o los individuos enfocados a su carrera, podemos llegar a sentir que estamos atorados en una rueda de hámster. Seguimos invirtiendo tiempo, energía y dinero pero no vemos los resultados. Nos sentimos frustrados, cansados y sin esperanzas.

En ocasiones hacemos cambios drásticos, como cambiar nuestro modelo de negocios o lanzar una nueva iniciativa, con la esperanza de tener más ventas, de mejorar nuestros ingresos y aumentar nuestras ganancias. Y aunque algo de esto puede funcionar, en ocasiones son los cambios más pequeños y sutiles los que pueden hacer una diferencia mucho mayor. Todo puede reducirse a la forma en la que nos comportamos, la forma en la que pensamos y la forma en la que percibimos nuestra vida, a la gente que nos rodea o las situaciones en las que nos encontramos.

A los 24 yo había dejado la prepa y estaba trabajando 6 días a la semana en un muelle, ganando 20 mil dólares al año en una compañía importadora de comida en Illinois. Estaba casado, tenía dos hijos y vivía en un barrio infestado de drogas. Tenía más facturas y deudas que dinero en el banco. Me sentía atascado y no sabía cómo salir de ahí.

Las soluciones más comunes como invertir dinero para aprender algo nuevo, regresar a la escuela o pasar a depender de mi familia no eran opciones adecuadas para mí. Las cosas tenían que salir de mi mismo.

Cambiando únicamente mi actitud, y los comportamientos que siguieron a ese cambio de actitud, mis ingresos fueron de 20 mil dólares a 62 mil dólares en un mes. Hubo una oportunidad de conseguir un nuevo puesto, pero nunca me enteré porque mi actitud era tan mala que nadie pensó en decírmelo. Cuando cambié mi mentalidad, alguien se me acercó y me habló de esa oportunidad que triplicó mis ingresos.

Y ahora, después de ser coach de negocios durante años, he podido trabajar junto a Bob Proctor, Tony Robbins y Mark Victor Hansen y he sido mentor de cientos de emprendedores y aspirantes a dueños de negocios, ayudándoles a encontrar esa mentalidad de éxito verdadero.

Lo que he encontrado es que la diferencia entre ser exitoso o no, es la forma en la que percibes tu trabajo y tu estilo de vida. Viene de entender dónde estás parado y a dónde quieres ir y hacer los cambios que necesitas, siempre trabajando hacia tus objetivos.

Para aprender cómo logré triplicar mis ingresos en un mes y, con suerte, ayudarte a hacer un cambio positivo, aquí hay tres pasos que debes considerar:

1. Cambia tu actitud

La gente suele pensar que conoce la definición de actitud: la forma en la que nos comportamos, cómo pensamos y la forma en la que percibimos nuestra vida, la gente que nos rodea y la situación en la que nos encontramos.

Pero es mucho más que eso. Debes preguntarte constantemente, “¿qué es exactamente una actitud y en dónde debo cambiar la mía?”

Él explica que cuando lanzó sus tres aerolíneas no se enfocó en superar a su competencia, sino que se enfocó en perfeccionar lo que los clientes disfrutan a la hora de viajar y usó esas respuestas para impulsar sus aerolíneas y el mensaje de su empresa: “¿Estás listo para el futuro de los vuelos?”

“El pensamiento positivo es una herramienta increíblemente poderosa. Puesto de manera simple: el comportamiento positivo y productivo alienta a tener más comportamientos positivos y proactivos” agregó.

Otro gran ajuste de actitud que he visto en gente exitosa es que no importa qué pase, aman lo que hacen. Abriéndole las puertas al trabajo que necesita hacerse los lleva a manejar sus negocios de manera más sencilla y ayuda a los emprendedores y líderes a superar cualquier obstáculo diario. Cada acción y decisión que tomes debe pasar por el filtro de si es productivo o no para tus objetivos.

2. Deja de hacerte la víctima

Cuando trabajaba en los muelles siempre estaba enojado con otras personas. Por alguna extraña razón pensaba que esas personas tenían la culpa de que yo estuviera donde estaba. Me hacía la víctima. Me sentía culpable, pero también culpaba a todos los que me rodeaban. Cuando decidí aceptar la responsabilidad de lo que yo era, de lo que hacía y de lo que estaba creando de forma regular, las cosas empezaron a cambiar.

Y definitivamente no soy una anomalía. Hoy en día observo este mismo comportamiento destructivo en otros individuos. La gente culpa a los otros por sus circunstancias, que son, desafortunadamente, resultado de que ellos no hagan algo. ¿Por qué elegirían hacerse cargo de su propio destino si piensan que no pueden controlar los resultados? No seas esa persona.

 

Un excelente ejemplo de esto es Oprah Winfrey. Sus primeros años estuvieron marcados por la pobreza, los abusos y la soledad. Pero en lugar de aferrarse a sus experiencias pasadas, se hizo cargo.

“Si algo iba a mejorar en mi vida, yo era responsable de hacer que eso pasara” dijo en uno de sus videos Life Class.

Y como todos sabemos, Oprah se convirtió en una de las grandes emprendedoras de nuestro tiempo, ya que después de haber sido la conductora de su programa durante tantos años, fundó su propia compañía productora Harpo Studios y lanzó la cadena OWN, por nombrar algunas de sus empresas.

Recuerda: tú eres responsable del lugar en el que estás, no los demás.

3. No te conformes

Después de darme cuenta de que era yo, y no alguien más, el único responsable del impacto que hubiera en mi vida, decidí hacer un cambio en el muelle.

Llegué al día siguiente y hice cada trabajo con el mayor esfuerzo posible. Empecé a ver cómo podía hacer mejor las cosas cada día. Y al día siguiente, lo mismo. Seguí mejorando y pronto mis esfuerzos dieron fruto. Alguien notó mi cambio y me ofreció un puesto mejor pagado.

Algunos lo llaman visionario y otros un genio maligno, pero no hay duda de que Steve Jobs se esforzaba todos los días para ser el mejor. Creó los aparatos que hoy amamos y fue meticuloso haciéndolos. Y lo hacía porque amaba su trabajo.

En el speech que dio en 2005 en Stanford, dijo “Tu trabajo va a llenar una gran parte de tu vida, y la única forma de estar verdaderamente satisfecho es haciendo lo que tú consideras un gran trabajo. Y la única forma de hacer un gran trabajo es haciendo algo que ames. Si no lo has encontrado aún, sigue buscando. No te conformes. Porque como con todas las cosas del corazón, sabrás cuando lo hayas encontrado.”

Hacer las cosas lo mejor posible y ser la mejor versión de ti mismo todos los días empieza a dar frutos. Empiezas a darte impulso. Te hace más fuerte. Tus creencias se hace más profundas y fuertes. Tu confianza en lo que haces se vuelve más fuerte.

Estos tres cambios sutiles pueden ayudarte a construir el camino profesional que deseas. Sólo ten en mente que el esfuerzo que pones cada día te está trayendo los resultados que tienes en este momento, incluyendo lo que no te gusta y lo que quieres cambiar, y ese mismo esfuerzo, si lo enfocas diferente hacia una nueva dirección puede cambiar de manera considerable tu trayectoria.

 

Por: David Neagle (Revista Entrepreneur)

 

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